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· fernando santiago
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Amí me gustan los debates, pervertido que es uno, aunque sean debates nominales que no afecten a la vida de la gente. Me parece bien que se discuta sobre Pemán, Carranza, Juan Carlos Aragón o La Inmaculada. Nadie va a vivir mejor si se adopta una decisión u otra, pero al final así funciona una sociedad democrática, gente que defiende una cosa y otros la contraria. Quizás en España se hace con especial encono, eso que llaman la polarización. Pemán es un ejemplo claro: está fuera de dudas que apoyó con ardor el golpe del 36 con todo tipo de elogios y encendidos discursos y que firmó el decreto de depuración del magisterio español. Otra cosa es decir que mató a no sé cuántos como si hubiera empuñado una pistola, o que depuró a otros tantos como si él los hubiera perseguido en persona. Tampoco hay nadie sufriendo porque el teatro se llame Pemán, como se dijo en el pleno. Asunto distinto es que el alcalde se ha metido en un jardín innecesario por mucho que diga, con razón, que los gobiernos de Adelante no cambiaron el nombre del teatro, lo que es verdad, y que Kichi le dedicó encendidos elogios a Pemán. También es verdad que Pemán es el principal dramaturgo nacido en Cádiz, incluso diría que es el mejor escritor nacido en la ciudad, por muy rancia que se vea ahora su obra. De la misma forma Ramón de Carranza fue impuesto como alcalde por Primo de Rivera, pero hizo gestiones importantes, apoyó el golpe aunque no le dio tiempo a participar en la represión posterior como seguramente hubiera hecho. José León de Carranza fue un alcalde reguleras, también implicado en el golpe con el ardor de entonces. Lo mejor para el estadio, a mi modesto entender, es que tenga un nombre comercial y que el Ayuntamiento participe en los beneficios. El puente lleva con el nombre Carranza toda la vida y el “gobierno de coalición progresista” no ha sido capaz de cambiarlo, por mucho postureo con el que nos regala IU y compañeros mártires que, salvo error u omisión, siguen en ese Gobierno, pero son capaces de tener ministros y manifestarse en las calles para pedir medidas sobre la vivienda que su gobierno no pone en marcha. Cabalgar contradicciones le llaman, tener un montón de asesores y carguetes muy bien pagados debe ser más importante que la coherencia. A mí me parece fantástico que le hayan quitado el nombre de Aragón al colegio y que La Inmaculada haya pasado a llamarse Cortadura. Ya lo dijeron en 1980 ‘Los pequeños cantores del viena’: “Van a cambiarle el nombre a las calles de Cádiz, y a nuestro ayuntamiento ciertas ideas queremos darle”.